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  • gustavoferrato

Orgulloso de ser vendedor (by Luis Ernesto Téllez)


Orgullosamente, soy vendedor.


Compañeros de profesión, amigos vendedores, soy Luis Ernesto Téllez, nacido en la ciudad de León Guanajuato, México.


Quise escribir en el Blog del Guerrero de las Ventas, Gustavo Ferrato, unas líneas que son de mi propia inspiración, ideas mías y de creación original de su servidor, y que quisiera compartirles.


Siento mucho orgullo de ser vendedor, la libertad que me proporciona la profesión, ver como amanece, darle las gracias a Dios por la oportunidad de poder levantarme y de poder iniciar mis actividades de agenda, disfrutar mi taza de café leyendo un buen libro, y sentirme cómodo estando en el patio de jardín de mi casa, en compañía de mi gata Nieve y mi gato Neblino, siendo apenas las 6:00 a.m.


Me siento emocionado de ser vendedor porque se amo sentir esa energía cuando se acerca la oportunidad de ver un nuevo prospecto en una cita, imaginarme que su perfil es bueno y emocionarme con la posibilidad siempre latente de una nueva venta, les juro que esa adrenalina me mantiene vivo.


No cambiaría jamás mi profesión, sentir que tengo control de mis actividades, de mis tiempos, los míos, la nobleza que da sentir que asesoras a la gente a tomar buenas decisiones y en cada venta percibir esa satisfacción única de haber cumplido un sueño a cada cliente.


Para mí ser vendedor no es un trabajo, es una vocación de servicio auténtica y desinteresada.


Mi producto y yo somos una amalgama perfecta, somos la misma cosa, y me motiva el sentir que mi cliente sabe que voy a estar a su lado en todo momento que me necesite, en cada cambio de su vida.


He aprendido que para disfrutar plenamente las ventas jamás debes pensar en la comisión que generas, y no quiero que y no quiero que suene a un auto elogio o presunción, pero comprendí que cuando piensas de corazón en resolver una necesidad sin pensar en tu comisión, la venta fluye con una velocidad incomprensible, porque el cliente también lo percibe.


No empecé en ventas porque lo haya deseado, porque creo que la profesión te encuentra en el momento indicado. Empecé muy joven con apenas 21 años, y desde ese entonces, siempre me sentí con el orgullo de ser vendedor.


Empecé tocando puertas, timbres, casa por casa, vendiendo cursos de computación, vaya experiencia que cambió mi vida para siempre.


Experiencias de calle, perros que te mordían, mucho sol, cansancio y comidas en tiendas de abarrotes, no importaba eso, el ambiente entre compañeros era agradable y se percibía en todos una necesidad de trabajo impresionante, el contagio de motivarnos cada mañana, las promesas de pago si se cumplían las ventas, todo un combo del que he aprendido tanto.


Y por supuesto tuve una de las mayores enseñanzas de uno de mis mejores líderes, el Sr. Daniel Romero Ovando, QEPD, originario de Tapachula, Chiapas, murió el de cáncer a sus 42 años de edad. El me dijo y se me grabó a fuego, “en la vida deberás decidir pagar 2 precios, el precio de la disciplina, que implica hacer las cosas responsablemente, y aprovechar las oportunidades de una manera honrada y en base a valores universales legítimos, y dos, pagar el precio del arrepentimiento, dónde predomina la desobediencia, la irresponsabilidad, la búsqueda de placer inmediato a cambio de nada, una vida sin rumbo y carente de respeto a tus semejantes.


Recuerdo muy bien, que él decía siempre, has el bien sin esperar nada a cambio, ayuda a tu prójimo, se buena persona, no veas anticipadamente tus intereses, antes de ver el beneficio de tu cliente primero, y verás que la abundancia y el éxito te acompañarán siempre.


Precisamente por eso, al paso de los años, y con el buen hábito de la lectura de grandes autores como el Lic. Miguel Ángel Cornejo, Zig Ziglar, Alex Dey, y muchos otros más, dejaron muy presente en mi que la autodisciplina sumada al respeto a tu profesión, la pasión, entrega y dedicación, siempre vas a recibir los frutos que por merecimiento debes obtener.


Amo mi trabajo, disfruto lo que hago, gano lo que yo quiero, y soy feliz y afortunado.


Estoy soy, un orgulloso vendedor.




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